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Exposición "Picaso y la escultura Africana"

CajaCanarias trae hasta Tenerife obras de Auguste Rodin

Una exposición con obra de Auguste Rodin, el magnífico escultor francés autor de obras imprescindibles como El Pensador y El beso, llegará próximamente a Tenerife.
La exposición permanecerá abierta al público en el Espacio Cultural de la citada entidad de ahorro en Santa Cruz de Tenerife hasta el próximo 30 de abril y podrá visitarse, de lunes a viernes, en horario de 9:30 a 13:30 horas y de 17:00 a 20:00 horas y los sábados desde las 10:00 hasta las 13:30 horas.

Mientras, además de la obra de famosísimo escultor (al que se le atribuye el mérito de haber dado una nueva concepción a la escultura pública y el monumento), es probable que la muestra incluya obra de artistas de la talla de Rodin, Bourdelle, Carpeaux y Claudel. Auguste Rodin es uno de los escultores más conocidos de la historia del arte y trabajó con profusión en la técnica y acabado de sus obras, como la conocida Puerta del infierno, un monumental grupo escultórico con unos seis metros de alto, cuatro de ancho y uno de profundidad que contiene unas 180 figuras que puede admirarse-actualmente- en el Museo Rodin de la capital francesa.
fuente: laopinion.es

Exposiciones 2010

Monet protagonizará en el Thyssen la temporada expositiva de invierno
  • "Impresionismo. Un nuevo Renacimiento", en la Fundación Mapfre
  • "Arte del poder. Armas y pinturas de la corte española", en el Prado.

La exposición que el Museo Thyssen dedicará a "Monet y la abstracción" es una de las estrellas del programa expositivo de la temporada de invierno, que incluye además la muestra "Impresionismo. Un nuevo Renacimiento", en la Fundación Mapfre, y "Arte del poder. Armas y pinturas de la corte española", en el Prado.

La muestra de Monet, que se inaugurará el 23 de febrero en las sedes del Thyssen-Bornemisza y de la Fundación Caja Madrid, pretende explorar el papel central de este gran artista impresionista en el desarrollo de la abstracción tras el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Exposición de Ramón del Pino en la fundación Mapfre Guanarteme

Las cartas de Van Gogh


Contrariamente a su imagen de leyenda, proyectada por el cine, Vincent van Gogh no era un "genio loco", un "maníaco" que creaba a golpe de inspiración visionaria, sino un artista tremendamente "trabajador y concienzudo".

"Se cree que sufría algún tipo de epilepsia, pero no trabajaba cuando se encontraba en ese estado", señala la experta británica Ann Dumas, que prepara la exposición "El auténtico Van Gogh: el artista y sus cartas" para la Royal Academy of Arts londinense (del 23 de enero al 18 de abril del 2010).

Exposición "Agua" en Cajacanarias

Exposición en el TEA

El arte, refugio anti-crisis



Los museos de Tenerife se podrán visitar de forma virtual


El Cabildo de Tenerife a través del Organismo Autónomo de Museos y Centros (OAMC) ha desarrollado el proyecto CiberCarabus con el objetivo de acercar los museos a las nuevas tendencias y, en definitiva, a la sociedad, creando un archivo de imágenes digitales, de acceso público a través de Internet, con los fondos y colecciones de los museos de la Isla, prioritariamente los de titularidad pública, pertenecientes al OAMC.


Juan Bautista Maíno


El Museo del Prado reúne en una muestra monográfica la casi totalidad de la obra de Juan Bautista Maíno, un olvidado maestro del siglo XVII.
Ser una rara avis suele conducir a la dispersión en las brumas de la historia. Juan Bautista Maíno (1581-1649) lo fue y por eso es un gran olvidado. Nacido en la localidad alcarreña de Pastrana, pasó su adolescencia en Madrid y en algún momento de finales del siglo XVI llegó a Italia. Un viaje decisivo que lo puso en contacto con las dos grandes corrientes del momento: el naturalismo dramático de Caravaggio y la revisión del clasicismo italiano de Annibale Carracci y la escuela boloñesa.

El Parlamento canario aprueba un día de gratuidad semanal para los museos

La diputada de CC, Dulce Xerach Pérez, logró que las tres formaciones políticas que conforman el arco parlamentario aprobasen ayer por unanimidad su Proposición No de Ley, en la que se insta al Gobierno canario, cabildos y ayuntamientos a que al menos un día por semana los museos del Archipiélago tengan el acceso gratuito.
La iniciativa, que surge a raíz de un seguidor del blog de la ex viceconsejera de Cultura, "no trata de que sean gratuitos siempre, sino que sean gratuitos al menos una vez a la semana" argumentó Pérez en su intervención, recordando que son cabildos y ayuntamientos los que tienen la competencias pero que el Gobierno canario es el que ha de tutelar y facilitar el acceso a la cultura. Insistió en que "ahora, es más necesario que nunca acceder a la cultura" y recordó que lugares como la Cueva de Los Verdes suponen un desembolso de ocho euros por visita, mientras que otros como el TEA cuestan a los residentes canarios 2,5 euros, lamentando además que el Ministerio de Cultura haya subido los precios de las entradas en "este año de crisis". No obstante admitió que se mantiene una política de gratuidad que hace que esos días "siempre estén llenos". La diputada nacionalista aprovechó para dejar caer que si bien los museos canarios forman parte de la actividad turística, no se promocionan como tales, considerando que "deberían ser promocionados turísticamente".

Actividades en el CAAM


Picasso en el Cabrera Pinto

Exposición de grabados ´La belleza Múltiple´

Picasso: La belleza múltiple, que se inaugura hoy en la sala de exposiciones del instituto Cabrera Pinto de La Laguna, recorre las diversas concepciones de la idea de la belleza en la obra gráfica del artista malagueño. Esta exposición se articula a través de diez secciones, integrada cada una, dependiendo de los casos, por cuatro o cinco obras.



Retrato enérgico de Maruja Mallo



Madrid y el Prado saldan su deuda con Sorolla


Del 26 de mayo al 13 de septiembre de 2009, en el Museo Nacional del Prado. Edificio Jerónimos

Comisarios: José Luis Díez, Jefe de Conservación de Pintura del Siglo XIX y Javier Barón, Jefe de Departamento de Pintura del Siglo XIX

Obras: 102

El 26 de mayo quedará abierta al público en el Museo del Prado la exposición retrospectiva más importante dedicada hasta la fecha a Joaquín Sorolla, uno de los artistas españoles con mayor proyección entre el público general y a nivel internacional pero cuya obra, sin embargo, se ha mostrado casi siempre de manera parcial. La exhibición está formada por más de un centenar de piezas entre las que se encuentran todas sus obras maestras y los catorce paneles que el valenciano pintó por encargo de la Hispanic Society y que desde 2007, y con el patrocinio de Bancaja, se han expuesto en distintas ciudades de nuestro país siendo contemplados por más de un millón cien mil visitantes. Otras catorce de las pinturas que se presentan en esta ocasión en el Prado proceden del Museo Sorolla de Madrid.

Ésta será la segunda exposición retrospectiva de Sorolla que se celebra en la capital, tras la que tuvo lugar en 1963 en el Casón del Buen Retiro, organizada por el Ministerio de Cultura de entonces. "Joaquín Sorolla (1863-1923)" se estructura según un recorrido cronológico y temático: encontraremos los cuadros de pintura social que dieron fama a Sorolla a finales del s. XIX, una muy amplia representación de sus retratos, escenas de playa realizadas entre 1908 y 1909 y otros paisajes.

Formado en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Sorolla conoció en Roma y Asís la producción de los grandes maestros italianos antiguos y modernos y en París la pintura realista que resultaría decisiva para la gestación de las obras del valenciano con argumento social, entre ellas la sobrecogedora ¡Aún dicen que el pescado es caro!, de factura veraz y minucioso cuidado de la iluminación. En 1895 el artista presentó en el Salón de París su exitosa Vuelta de la pesca, pieza que le daría fama en Europa y marcaría el comienzo de su consolidación en España, consolidación que se asentó con Cosiendo la vela. Fue entonces cuando inició sus estudios en torno a los efectos de la luz del sol y del viento sobre las velas de los barcos y sobre la delimitación del espacio en sus cuadros. En aquella etapa en torno a 1895 los trabajos de Sorolla comienzan a ser cada vez más demandados por una burguesía que suele encargarle retratos y escenas de costumbres.

Con Triste herencia, pieza perteneciente a la colección Bancaja en la que explora las posibilidades de la orilla del mar como escenario de sus pinturas, obtuvo Sorolla el Grand Prix de la Exposición Universal de 1900 y se convirtió en el artista español más exitoso en la época del cambio de siglo. Sus trabajos de esta etapa no sólo beben de las fuentes italianas y francesas ni de la constante inspiración que le proporcionaron las playas y las gentes valencianas, es fundamental en obras como su poco conocido Desnudo de mujer (1902) la influencia de Velázquez, cuya obra conoció en sus frecuentes visitas al Prado y del que también interiorizó diversos modelos retratísticos.

Sol de la tarde es otra de las piezas clave de la muestra por la gran libertad con la que se sabe que Sorolla se enfrentó al lienzo, por la monumentalidad de sus figuras y por el realismo con que capta el frenético movimiento del mar. Esta obra, una de sus composiciones más osadas, también pertenece a las colecciones de la Hispanic Society. Su éxito en España y el extranjero le permitiría adoptar originales prototipos en torno a los que desarrollar su arte, especialmente los retratos de su familia y sus sensuales y emblemáticas imágenes de playa. Destacan por su desbordante luminosidad, su tratamiento matérico, el exuberante clasicismo mediterráneo de las figuras que en ellas aparecen y la gozosa realidad que representan y que contrastaba ampliamente en su momento con las obras de los artistas ligados a la Generación del 98, de aire más oscuro y pesimista. En los jardines de su casa de Madrid, donde hoy se encuentra el museo dedicado al pintor, realizó Sorolla sus últimas obras: paisajes captados desde encuadres insólitos empleando una técnica fresca y directa.

Coincidiendo con la celebración de esta muestra, el Museo del Prado ha editado un completo catálogo de más de 500 páginas en español e inglés que pretende convertirse en monografía de referencia en torno al pintor. Incluye ensayos de José Luis Díez y Javier Barón, Francisco Javier Pérez Rojas, Carlos Reyero, Blanca Pons Sorolla, Felipe Garín o Facundo Tomás.

Exposición de Kandinski en el Pompidou


Organizada por: Centre Pompidou, Städtische Galerie im Lenbachhaus de Munich y Solomon R. Guggenheim Museum de Nueva York

Una selección de un centenar de obras realizadas por Kandinsky entre 1907 y 1942, representativas de todas sus etapas creativas (en París, Múnich, Moscú, Weimar, Dessau y Berlín) y procedentes de instituciones públicas y colecciones privadas de todo el mundo, componen "Kandinsky", gran retrospectiva que el Centre Pompidou presenta hasta el 10 de agosto y que será la primera dedicada al artista moscovita en los últimos veinticinco años. Las piezas expuestas, todas ellas de gran formato, se dispondrán en orden cronológico y se completarán con un conjunto de acuarelas y manuscritos del periodo ruso de Kandinsky (1914-1917) que se han incorporado recientemente a los fondos que el Pompidou posee de este pintor, al que dedicó también una muestra antológica en 1984.

Nacionalizado francés en 1939, Kandinsky estudió Derecho, Economía y Política en la Universidad de Moscú pero su fuerte vocación artística le llevó a dedicarse a la pintura muy tempranamente. Formado en la Academia de Munich junto al secesionista Franz von Stuck, fundó en 1901 Phalanx, asociación de creadores independientes. Posteriormente viajaría por Túnez, Italia, Francia y Holanda, países estos últimos en los que mostró su obra con frecuencia, en una fase de su trayectoria en la que pesaban especialmente en su producción la influencia del Art Nouveau, del folclore popular ruso que conoció en su infancia y del vivaz colorido fauvista. Representativa de esta etapa es la obra que inicia la exposición, La vie mélangée, que Kandinsky pintó en Sèvres y mostró en el Salón de Otoño de 1907. A partir de 1908, el artista alternaría sus estancias en Munich y Murnau y se convertiría en figura central, junto a Macke, Jawlensky y Marc, del grupo "Neue Küstlervereinigung", que daría lugar en 1911 a la formación del movimiento expresionista encarnado por Der Blaue Reiter. De dicha etapa se mostrarán en París un buen número de sus conocidas Improvisaciones, en las que avanza lentamente hacia la abstracción independizando el protagonismo del color respecto al objeto y dejándose influir por procedimientos propios de la composición de obras musicales. Convencido de que la creación artística se relaciona más estrechamente con lo espiritual que con lo material, intentó entonces Kandinsky que formas y tonalidades lograsen expresar por sí mismas emociones. Lo vemos en piezas como Traits Nors (1913) o Fugue (1914).

Tras el estallido de la I Guerra Mundial, volvió a Rusia, donde se dedicó a la enseñanza y a la dirección cultural de diversos museos estatales, pero ante la creciente radicalización del régimen soviético decidió regresar a Alemania en 1921 e integrarse en la Escuela Bauhaus. En aquel periodo residió en Weimar, Dessau y Berlín y emprendió el camino de la abstracción geométrica, imprimiendo mayor racionalidad a sus trabajos, en la línea de Malevich, pero sin prescindir de su característico dinamismo. Tras el cierre de la Bauhaus en 1933, Kandinsky se trasladó a París para empaparse intensamente de la actividad cultural de la capital francesa. Sin perder el cuidado minucioso de las composiciones que marcó su trayectoria, introdujo en sus pinturas rasgos biomórficos y una mayor flexibilidad (Courbe dominante, 1936). Cierran la exposición, que a partir del 18 de septiembre se mostrará en el Solomon R. Guggenheim Museum de Nueva York, las tres grandes tablas que configuran Accord reciproque (1942).

Bauhaus para todos


La escuela Bauhaus se identifica a menudo con la costumbre de construir edificios rectangulares y amueblarlos con buen gusto. Sin embargo, 90 años después de que la fundara Walter Gropius, una institución educativa casi centenaria que apenas subsistió tres lustros, todavía mantiene un halo intacto de revuelta y de modernidad radical. La gran exposición Modelo Bauhaus, inaugurada estos días en el Martin-Groupius-Bau de Berlín, presenta más de 1.000 objetos originales de aquellos 14 años entre 1919 y 1933. Muebles y demás menaje, maquetas de edificios, vestidos, dibujos, pinturas o fotografías atestiguan el entusiasmo creativo de los alumnos y los profesores de la escuela. Su enorme disparidad desmiente que existiera algo así como un "estilo Bauhaus", e incita a reflexionar sobre las aspiraciones y los logros de ese proyecto utópico. La codirectora de la exposición, Ulrike Bestgen, destaca las paradojas de la escuela Bauhaus. Pretendían democratizar las artes, pero hoy sus objetos son carísimas piezas de coleccionista. Trataban de "mejorar la vida" de todos, pero la escuela nunca abandonó un elitismo despreciado por la mayoría de sus contemporáneos. Su modelo, el trabajo comunitario y anónimo de los gremios de construcción medievales (las bauhütten), no impidió el aplauso público a los miembros más prominentes, como Gropius o Ludwig Mies van der Rohe. Ni siquiera la aureola de campeona antinazi queda intacta: algunos colaboraron con el régimen, Fritz Ertl, fue oficial de la SS y arquitecto del campo de exterminio de Auschwitz. Para Bestgen, la Bauhaus son "muchas Bauhäuser".
Sin duda, un factor del mito popular es su accidentada historia. La victoria local de la ultraderecha la obligó a abandonar Weimar en 1925 y, de las muchas ciudades que se ofrecieron para albergarla, Gropius eligió Dessau: el Silicon Valley de su tiempo, donde Junkers fabricaba sus aeroplanos. El gobierno municipal encargó a Gropius un nuevo edificio para su escuela. En la Bauhaus de Dessau, una construcción de techo plano y enormes cristaleras, la academia vivió sus años dorados. Los nazis los expulsaron en 1932. Ya en Berlín, la Bauhaus sobrevivió hasta la victoria de Adolf Hitler en 1933. La dispersión de maestros y alumnos por todo el mundo sirvió para extender los métodos y las enseñanzas de la institución. Así, Hannes Meyer, comunista convencido, marchó a la Unión Soviética, que tuvo que abandonar por México en pleno terror estalinista. Los otros dos ex directores, Mies van der Rohe y Walter Gropius, emigraron a Estados Unidos. Allí triunfaron como arquitectos.
Precisamente la arquitectura asociada a la Bauhaus alimentó la reputación de su formalismo y frialdad racional. La exposición berlinesa demuestra que es un equívoco. Para empezar, con la policromada Torre del Fuego, obra del docente y estudioso de los colores Johannes Itten. El círculo cromático que diseñó Itten ha servido para ordenar cronológicamente los diferentes espacios de la exposición.
Itten era vegetariano y andaba en una especie de túnica o bata. Resulta la antítesis del atildado Gropius, que admiraba la arquitectura industrial estadounidense y la comparaba con las pirámides de Egipto. Al pasar de una sala a otra, el visitante se topa con estas contradicciones, con diversos estilos, muchos colores y con los más diversos utensilios. Algunos son hoy paradigma de elegancia en medio mundo. El mobiliario de la Bauhaus tampoco se limitó a las celebérrimas y hoy prohibitivas sillas tubulares o a los sofás modelo Barcelona de Mies van der Rohe. Puede verse en un lugar prominente la Silla Africana de Marcel Breuer y Günta Stölzl, hecha de bambú, seda, cáñamo y algodón, cuyo aspecto difiere tanto del sillón B3 de Breuer como podría diferir del trono imperial de la China.
Se asombrará el visitante de que atribuyan el lema "menos es más" a Mies van der Rohe, que entre 1930 y 1933 dirigió una escuela donde cabían tanto los juegos dadaístas de Herbert Bayer como los experimentos de índole práctica con formas, colores y materiales.(fuente: el país)

Regálame un lápiz

Pepe Dámaso

José Dámaso. obras desde 1951, bajo este nombre se inaugura hoy en el espacio cultural de CajaCanarias una retropestiva que reconoce los setenta años de vida creadora del autor grancanario. La muestra recoge más de 200 obras, entre pinturas, esculturas, dibujos y collages. "Siempre me he sentido comprometido con el arte y he trabajado con un gran rigor".
La Obra Social y Cultural de CajaCanarias inaugura hoy en su Espacio Cultural de Santa Cruz de Tenerife, la exposición José Dámaso, obras desde 1951, una retrospectiva que recoge sesenta años de la vida creadora del autor grancanario. La muestra, comisariada por Alfonso de la Torre, está compuesta por más de 200 pinturas, esculturas, dibujos y collages, y podrá visitarse hasta el 29 de agosto, en horario de lunes a viernes de 11 a 13 y de 17 a 21 horas, y los sábados de 11 a 14 y de 17 a 20 horas.
El acto de presentación de la exposición a los medios de comunicación tuvo lugar en la mañana de este lunes, 29 de junio, con la presencia del artista José Dámaso, que estuvo acompañado por el comisario Alfonso de la Torre y por Álvaro Marcos Arvelo, jefe de la Obra Social y Cultural de CajaCanarias.
José Dámaso se mostró emocionado y muy satisfecho de la exposición que reúne una gran parte de su obra iniciada en los años cincuenta, e indicó que "sé que no era una tarea fácil hacer una revisión de cerca de sesenta años de vida artística".
Dámaso también valoró muy positivamente la obra seleccionada, el montaje de la exposición y los estudios efectuados para la realización del catálogo de la muestra, durante los que, incluso, se realizaron descubrimientos y hallazgos, ya olvidados por el autor, como la muestra sin cuadros que se vio obligado a montar en los años sesenta en Madrid, al no llegar a tiempo sus obras por culpa de la aduana. El artista grancanario afirmó que "me parece magnífico que se haya elegido Tenerife para hacer una retrospectiva de este tipo sobre mi obra porque yo siempre he apostado por las Islas Canarias".
-En su intervención, José Dámaso, lanzó un mensaje a los jóvenes a los que indicó que "en ellos está el legado del arte en el futuro", y, concluyó, "siempre me he sentido comprometido con el arte y he tenido un gran rigor en mi trabajo, como yo mismo he podido apreciar al ver esta exposición sobre mi trayectoria artística".

Álvaro Arvelo tuvo palabras de elogio para un artista que "en los años 60 pudo haber dado el salto a Madrid, pudo haber buscado el espacio que, por entonces, lograron sus amigos César Manrique, Manolo Millares, y Martín Chirino. Pero decidió regresar y quedarse, consciente como era de los riesgos que suponían para un ser tan volcánico, el intentar crear desde el desarraigo.
En este sentido, Arvelo continuó diciendo que "Dámaso ha preferido siempre arder con sus logros para empezar de cero, antes que seguir instalado en la seguridad de los cam.inos conocidos. No ha dejado, en el largo medio siglo que lleva dedicado al arte, de afrontar el reto de buscar nuevos espacios para la creación, dejándonos siempre una visión controvertida de la realidad. Como lo fue, en los años sesenta la creación de uno de sus trabajos más arriesgados y personales: ´la serie Juanita´, a pesar del riesgo, a pesar de la incomprensión de su tiempo". El comisario de la muestra, Alfonso de la Torre, manifestó que "esta exposición muestra el trabajo de 58 años de creación, y su realización ha sido posible, principalmente, gracias al préstamo de instituciones públicas y privadas, como la propia CajaCanarias, la Fundación César Manrique o el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

La historia guanche
Lo canario ha sido siempre punto de partida de las reflexiones del artista grancanario, debiendo hacerse mención a su particular cosmogonía, los Héroes Atlánticos, representación de los personajes legendarios de la historia guanche revisitados a través de un intenso y lírico dramatismo por el propio Dámaso.

Reflexión en torno a la muerte
No hay otro tema más intenso en la obra de Dámaso que su reflexión en torno a la muerte. Puede afirmarse que es la única cuestión que atraviesa permanentemente su obra creadora, como un nervio estremecedor en una intensa reflexión sobre el tiempo y el conocido final. El enterramiento, el túmulo, el sueño principesco, la materia descompuesta, la excavación, son cuestiones que llevarán a Dámaso a representar con naturalidad, en reiteradas ocasiones, la cara de la muerte. Al igual que Millares, Dámaso utiliza el trapo, el tejido textil que se halla en el imaginario canario de las antiguas momias guanches, como uno de los elementos de sus representaciones pictóricas. Sus cráneos son principalmente humanos, mas también de animales, pájaros y peces principalmente. Realistas, a veces casi hiperrealistas y en ocasiones muy abstractos, compuestos con primor o descompuestos. Representaciones de vanitas tanto individuales como seriales. Mención a la muerte de la antigüedad, vanitas de los guanches o de los envarados estamentos religiosos, pero también a la moderna muerte televisada que llega cotidiana e irremediablemente en las pateras .(la opinión)

Matisse, esplendor en la sombra

Matisse, esplendor en la sombra

La Fundación Thyssen expone la etapa de madurez del artista, la menos conocida.



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